Ir al contenido principal

Ángel Eduardo Acevedo (Guárico, Venezuela, 1937)



MON AMOUR

Solamente vivía cuando despegaba de la tierra y, colibrí humano, me sujetaba una fragancia de los follajes encumbrados.
Cuando en mágica rama, sin final, volando, planeaba sobre techos y árboles, decía adiós a los lentos caminantes.
Cuando en olimpíadas de espíritu me elevaba para descender sobre una marca estricta tras haber efectuado figuras de geométrico prodigio.
Cuando aún pedestre, por espacios verdes con acequia, te tumbé contra el campo llovido, vivía.
Pero después, entonces, amor mío, despertaba.


Flor diversa (Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2005, pág. 40)

Comentarios

  1. Hay otro poema de Acevedo en Mon Everest, Permanencia, que es casi autobriográfico, como le comentó el mismo poeta a Antonio Trujillo en Verbigracia del sábado 24 de octubre de 1998.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Tres poemas de Rowena Hill (Cardiff, Gales, 1938)

Andamios: Una visión de vida de Néstor Mendoza, por Chela Palacios